Resumen del estudio (inglés)
BACKGROUND: Nutrition and diet are increasingly recognised as potential modulators of immune function in multiple sclerosis (MS), but human studies remain conflicting and often focus on single nutrients. We aimed to investigate dietary intake in people with MS versus matched controls and to examine associations between dietary components, phenotype, disability, severity, and disease‑modifying therapy (DMT) status. METHODS: In this cross-sectional case-control study, 270 adults with clinically confirmed MS and 255 originally age-matched controls completed a validated food-frequency questionnaire and provided clinical data. Exclusion of participants with invalid questionnaires partially disrupted the original matching, leaving residual imbalances in sex (67% female in MS vs 39% in controls) and BMI; analyses were therefore conducted as unmatched with adjustment for age, sex, and BMI. Comparisons between groups and associations between dietary components and clinical measures were analysed. RESULTS: MS patients had lower body mass index and reported higher intake of vitamin D, β‑carotene, vitamins A, C, and E, folate, fruits, and vegetables, and lower intake of bread, pasta, rice, total fat, saturated fat, cholesterol and sodium compared with controls. Overall dietary composition differed significantly between MS patients and controls in multivariate analyses, including after adjustment for age and sex (PERMANOVA P = 0.046). In adjusted logistic regression, only vitamin D supplementation remained independently associated with MS status (P = 0.006). Within the MS cohort, dietary components including vitamin B6, polyunsaturated fat and vitamin A were not significantly associated with disability or progressive disease in adjusted analyses; the progressive-MS subgroup (n = 26) was small and these exploratory results should be interpreted with caution. CONCLUSIONS: MS patients showed a different dietary pattern characterised by higher micronutrient and supplement intake, most likely reflecting post-diagnosis behavioural change rather than a pre-existing dietary difference. These are hypothesis-generating observations from an unmatched cross-sectional study with residual confounding; they do not support causal inference and should not inform dietary prescriptions without prospective confirmatory evidence. Copyright © 2026 Elsevier Ltd. All rights reserved. DOI: 10.1016/j.jocn.2026.112194
Traducción al español (IA · NME)
ANTECEDENTES: La nutrición y la dieta son cada vez más reconocidas como posibles moduladores de la función inmunitaria en la esclerosis múltiple (EM), pero los estudios en humanos siguen siendo contradictorios y a menudo se centran en nutrientes individuales. Nuestro objetivo fue investigar la ingesta dietética en personas con EM frente a controles emparejados y examinar las asociaciones entre componentes dietéticos, fenotipo, discapacidad, severidad y estado de la terapia modificadora de la enfermedad (TME).
MÉTODOS: En este estudio transversal de casos y controles, 270 adultos con EM clínicamente confirmada y 255 controles originalmente emparejados por edad completaron un cuestionario de frecuencia alimentaria validado y proporcionaron datos clínicos. La exclusión de participantes con cuestionarios inválidos interrumpió parcialmente el emparejamiento original, dejando desequilibrios residuales en sexo (67% mujeres en EM frente a 39% en controles) e IMC; por lo tanto, los análisis se realizaron como no emparejados con ajuste por edad, sexo e IMC. Se analizaron las comparaciones entre grupos y las asociaciones entre componentes dietéticos y medidas clínicas.
RESULTADOS: Los pacientes con EM tenían un índice de masa corporal más bajo y reportaron una mayor ingesta de vitamina D, β-caroteno, vitaminas A, C y E, folato, frutas y verduras, y una menor ingesta de pan, pasta, arroz, grasa total, grasa saturada, colesterol y sodio en comparación con los controles. La composición dietética general difería significativamente entre los pacientes con EM y los controles en análisis multivariados, incluso después del ajuste por edad y sexo (PERMANOVA P = 0.046). En la regresión logística ajustada, solo la suplementación con vitamina D permaneció asociada de manera independiente con el estado de EM (P = 0.006). Dentro de la cohorte de EM, los componentes dietéticos, incluidos la vitamina B6, la grasa poliinsaturada y la vitamina A, no se asociaron significativamente con la discapacidad o la enfermedad progresiva en análisis ajustados; el subgrupo de EM progresiva (n = 26) era pequeño y estos resultados exploratorios deben interpretarse con cautela.
CONCLUSIONES: Los pacientes con EM mostraron un patrón dietético diferente caracterizado por una mayor ingesta de micronutrientes y suplementos, lo que probablemente refleja un cambio de comportamiento posterior al diagnóstico más que una diferencia dietética preexistente. Estas son observaciones generadoras de hipótesis de un estudio transversal no emparejado con confusión residual; no apoyan la inferencia causal y no deben informar prescripciones dietéticas sin evidencia confirmatoria prospectiva. Copyright © 2026 Elsevier Ltd. Todos los derechos reservados. DOI: 10.1016/j.jocn.2026.112194
Traducción automática para apoyo de lectura. Para uso clínico recomendamos consultar el texto original publicado.
Detalles bibliográficos
- Autores: Ahmed AM, Shaheen EF, Mohamed MT, Gaafar AM, Farghal M, Adam BA
- Publicado en: Journal of clinical neuroscience : official journal of the Neurosurgical Society of Australasia
- PMID: 42470939
- DOI: 10.1016/j.jocn.2026.112194
